Quien no desea un amor dulce, lleno de ternura, ese hombre amigo, amante, comprensible, que te haga la vida facil.
Ese amor buscaba Margaret.
Margaret, era preciosa por dentro y por fuera, muy romántica, emprendedora, extrovertida, alegre. Trabajaba en una revista de moda, muy famosa de Nueva York, lo tenia todo, un bello apartamento en Central Park, amigos con quien salir, reuniones, viajes por su trabajo, una vida social muy activa, llena de oportunidades para ser feliz.
Pero Margaret buscaba algo mas que una vida llena de placeres materialistas, quería ese amor verdadero y romántico que tanto había soñado, que no fuese solo un físico.
Hasta ahora, todo lo que se le había cruzado en el camino, también era normal, por su trabajo, eran hombres atractivos que solo pensaban en su físico y en las calorías que tomaban, pero Margaret no quería esa vida de hombre tableta y glamurosa, ella era mas conservadora, su familia era así, hogar dulce y conservador. La niñez de Margaret fue muy tranquila, las fiestas de sus padres eran barbacoas en casa de los amigos, cumpleaños y poco mas. La sensación de ese vació al llegar día tras día a su confortable apartamento, la hacia pensar que siempre estaría sola, que no encontraría a ese chico, que la entendiese y que quisiera formar un hogar junto a ella.
Margaret lo hablaba continuamente con su buena amiga Anne, soltera como ella, abogada y de una familia burguesa de Nueva York. Anne era muy diferente a Margaret, ella solo quería vivir la vida y si con ello era estar sola, pues estaría sola toda la vida.
Pero Margaret!!!, como puedes pensar así, le decía Anne, tienes todo lo que cualquier mujer podría desear, fama laboral, dinero, independencia, hombres cuando desees, eres muy bella.
Si Anne, tengo todo eso, pero no lo mas importante en la vida de una persona, quiero sentirme deseada con amor, no por placer, quiero formar un hogar, llegar a casa y saber que mi amor esta ahí, que me esta esperando, que me pregunta como me ha ido el día, que me abrace con la mayor de la ternuras y que me diga con palabras al oído... Cuanto te quiero. Esos sentimientos nunca los tendré con hombres tableta.
Anne asentía con la cabeza, vale Margaret te entiendo pero no lo comparto, los hombres son todos iguales, cuando te han cazado, sacan su lado machista y les da igual tu trabajo, tus sueños y tus proyectos, en fin..., tu misma.
Mira Anne, sé que un día encontrare mi sueño, dejemoslo así.
Anda ven tonta, sabes que te quiero mucho y quiero que seas feliz, con lo cabezota que eres y una romanticona empedernida, no lo dudo en absoluto.

¿Quién no desea ser amado y entendido? aunque la verdad es complicado encontrar algo así, solo el tiempo lo dirá... Bonito relato :)me gusta como escribes ^^ Un saludo y suerte con tu blog!
ResponderEliminarGracias Adriana, el tuyo también me gusta, espero seguir leyéndote. Saludos.
ResponderEliminarAmor,cariño y afecto son algunas de las palabras que el dinero jamas podrá comprar. Bonito relato Carmen, deseo leer la continuación.
ResponderEliminarGracias, ya sabes que tus palabras las escucho, seguiré con el....
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